Yoga y naturaleza

Yoga para el Invierno

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El invierno es una estación mágica en la que la Naturaleza se repliega y descansa, hay menos luz y las noches son más largas, sin embargo, en los cielos helados de invierno se ven brillar con fuerza las estrellas.

En esta época, como en la Naturaleza, nuestra energía va de fuera hacia dentro, apetece estar en casa al calor de la chimenea y del hogar. Es el momento de sembrar las semillas en la tierra profunda que florecerán en la primavera y en verano darán frutos. Es la época de sembrar lo que queremos recoger en los próximos meses. Tiempo de mirar hacia dentro aprovechando la capacidad de observación y meditación que nos ofrece la estación más fría y oscura. Es momento también de propiciar la paz que necesitamos para conocernos en esencia, para descubrirnos al dejar caer velos, despojándonos de todo lo que no nos corresponde, como hacen los árboles desnudos de hojas. Sólo así será posible la transformación y el florecimiento de la primavera.

Los inviernos más largos y más duros siempre suponen un reto para cultivar nuestras cualidades más recias, nuestra fortaleza. Es la época propicia para echar raíces y anclarnos en nuestra Verdad, en lo que realmente queremos, para que cuando las circunstancias de la vida nos balanceen, sigamos siendo fieles  a nuestros principios y objetivos, sin desviarnos de nuestro camino esencial.

Cuando vivimos en sincronía con los tiempos y los ciclos de la naturaleza, podemos aprovechar esas energías que también forman parte de nosotros, para desarrollar nuestra consciencia y nuestro potencial infinito.

Al armonizarnos con la Naturaleza y sus ciclos, reconocemos nuestra verdadera naturaleza.
Al mirar al cielo y a las estrellas reconocemos nuestro verdadero Ser.

Este ciclo de Yoga Esencial para el Invierno ofrece una oportunidad de armonizar nuestros propios ciclos internos, aprovechando las energías y posibilidades que propicia la estación.

  • Un espacio para escucharnos y contactar con nosotros mismos.
  • Meditaciones que nos permitan ir hacia dentro, indagar, conocernos.
  • Despertar el Maestro interior que sabe y se da cuenta.
  • Cultivar las semillas-propósitos que queremos ver florecer en nuestra vida.
  • Fortalecer nuestras raíces.
  • Avivar nuestro fuego interno.
  • Reconocer y cuidar la luz del corazón que nos guíe en la oscuridad.

Las sesiones se componen de âsanas (posturas), pranayâmas (respiración), relajación, meditaciones, mantras y mudras.

Consulta aquí los horarios.
El viernes 1 de febrero: Sesión abierta en El Escorial. 


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Yoguis en campos zamoranos

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La semana pasada, nos despedimos de agosto, con una sesión de Yoga en el campo. Nos acompañaron la puesta de sol por el oeste, la luna llena que asomaba por el este, la tierra sosteniéndonos, y el cielo brillando entre los huecos de las posturas.

Fue una tarde especial, en que acabamos plenos de energía y contentos. Hubo risas, respiración, conciencia, equilibrio, merienda, silencio, música, danza, y sobre todo encuentro.

DSC_4074Y es que no hay mejor lugar para sentirnos que la naturaleza. Tan solo hace falta respiración y consciencia para encontrarnos con nuestro maestro interior. Desde ese encuentro que sucede dentro, es sencillo fluirser y compartir con los demás.

Muy bonita la luz de las personas, jóvenes, adultos y niños, que vinieron. Para algunos era su primer acercamiento al Yoga, y fue una gozada ver cómo todos se abrían a la experiencia. Las caritas de concentración y curiosidad de los niños, las risas, la novedad y también el silencio. Y eso que el campo, sembrado de alfalfa, ¡no era el lugar más cómodo del mundo!

Comparto algunas fotos chulas que hizo Juanma para el recuerdo, gracias.
Namasté.

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Campo
La tarde está muriendo
como un hogar humilde que se apaga.
Allá, sobre los montes,
quedan algunas brasas.
Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima.
¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama!
¿Lloras?… entre los álamos de oro,
lejos, la sombra del amor te aguarda.

Antonio Machado (Campos de Castilla).